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16 mayo, 2019

Entrenamiento mental para corredores

Realizar una determinada acción, requiere de una energía, energía que debemos tener para poder utilizar como combustible en el proceso. Sin energía no podemos llevar a cabo la mayoría de las acciones que nos proponemos realizar. Por ello, el deporte no iba a ser diferente, ya que proponerte un objetivo, bien sea comenzar a correr o establecer una nueva marca en la próxima maratón que realices, requiere por tu parte una energía extra, requiere un plus al gasto que ya se realiza diariamente. 

Marlatt y Kaplan realizaron un estudio en el que evaluaron la capacidad de la gente para cumplir sus objetivos, para ello utilizaron la fecha del 1 de enero, fecha donde nos ponemos buenos propósitos, con el fin de tener un objetivo positivo en año nuevo. Lo que encontraron fue que en el proceso, el 80 % de las personas abandonaban. ¿Qué errores cometemos las personas al marcarnos objetivos?

¿Por qué si queremos algo, el 80 % de las personas, no consiguen su objetivo? 

Muchos deportistas, se marcan objetivos, nuevos propósitos, metas, a alcanzar durante una competición, una temporada o un periodo de tiempo.

Si seguimos los patrones Marlatt y Kaplan, el 80 % de estos deportistas fracasarán en su objetivo marcado. Podemos llegar a la conclusión de que estos deportistas se marcaron objetivos no alcanzables. Es posible que un número de ellos se marcase objetivos difíciles de alcanzar, un 80 % es un número muy alto. Muchos de los deportistas que se marcan objetivos ya se conocen, son conscientes de sus posibilidades, así y todo no son capaces de cumplir con lo preestablecido.

Cuando comenzamos con una acción, tenemos mucha fuerza, tenemos mucha energía, podemos decir que estamos motivados para ello.

De hecho, la motivación es el motor de la conducta, es quien da energía a ésta, a la conducta. Es por ese motivo, por el que nos creemos capaces de lograr lo que nos proponemos. En verdad es cierto, con la energía que tenemos en ese instante seríamos capaces a conseguir el objetivo, si la mantuviésemos. El problema es que se va consumiendo lentamente, si no creamos un protocolo de como ir reponiéndola, se irán abandonando paulatinamente los objetivos que nos fijamos, con el problema añadido que estos abandonos pueden crearnos aprendizajes basados en creencias limitantes centradas en nuestra capacidad para realizar ciertas acciones.

El secreto para poder conseguir los objetivos es mentalizarse, es crear un protocolo en el que la mente sea el principal protagonista.

Es la mente la que crea la energía para arrancar y es la mente la que debe de ir reponiendo esa energía. Mentalizarse requiere de una estructura dividida en tres procesos, uno a corto plazo, otro a medio plazo y otro a largo plazo.

Marlatt y Kaplan encontraron que el 20 % de las personas abandonaban en la primer semana, y esto está relacionado con la mentalización a corto plazo. Las bases biológicas del cerebro funcionan con la evaluación de cada acción, lo que hoy se denomina experiencia. El cerebro no evalúa si ha sido provechosa o no una determinada acción, evalúa por activación afectiva, cómo ha sido de placentera para querer volver a repetirla, es por ese motivo por el que un 20 % abandona. Si las primeras experiencias con el objetivo no han generado placer, todo lo contrario, en el cerebro se ha activado la vía del displacer, por lo que el cerebro cortará el grifo de la energía y el abandono está muy próximo. Es por ese motivo que el primer objetivo en una determinada actividad es conseguir buenas experiencias, experiencias placenteras, gratificantes, que permitan pasar esa primera semana crítica.

Marlatt y Kaplan vieron que al final del primer mes existía un abandono del 40 %, este abandono ya no es debido a la experiencia, sino a la obtención del objetivo. Durante ese primer mes no se había conseguido ningún objetivo, por lo que los procesos psicológicos del cerebro generaban un desgaste cognitivo-emocional, haciendo que otro 20 % de las personas abandonen. Es importante trocear el objetivo en pequeños objetivos, “un camino es una sucesión de pasos” debemos de ponernos micro-objetivos que generen micro-premios, y de esta forma mantener nuestra mentalidad por ir consiguiendo pequeñas metas que me mantienen optimista y con una evaluación cognitiva-emocional adecuada.

Marlatt y Kaplan concluían que durante los siguientes 11 meses el abandono subía al 80 %. Este patrón es ya un factor más social, es debido a las contingencias y a la no realización del hábito. Cuando se genera un hábito, es el propio cerebro el que empuja hacia el desarrollo de la acción, ya que podíamos decir que el cerebro es un yonqui de los hábitos, por ese motivo genera pequeños síndromes de abstinencia cuando nos los saltamos.

La creación de un hábito no se consigue en “veintiún días” como se dice coloquialmente, requiere de un parámetro importante que debe cumplir con tres principios.

El primero, la acción debe de hacerse lo más continua posible, en cuanto a días seguidos de realización. El segundo, debe realizarse en ambientes diferentes, para que se acople el aprendizaje a diferentes contextos y por último, el tercero, debe de hacerse de forma consciente.

Si quieres cumplir tus objetivos, de temporada, de competición o simplemente de mejora, debes de mentalizarte.

Debes de realizar unas primeras acciones enfocadas en crear buenas experiencias, que te permitan llegar a la segunda fase, donde crear un plan basado en pequeños pasos para poder seguir acercándote a tu objetivo, donde cada paso debe de ser premiado. Por último, debes de trabajar de forma continua y constante, asumiendo que tendrás baches y que cada bache no es un problema sino una oportunidad de aprender algo nuevo.

Si quieres conseguir objetivos deportivos, recuerda que debes de mentalizarte, que debes de crear una estrategia mental, que debes de trabajar mentalmente para poder mantener tu motivación lo más parecida posible a la del primer día.

Fernando González

Director de Centro Mindset